viernes, 22 de agosto de 2008

Hija

No son las trenzas que te faltan
las que cruzan nuestros caminos.
No son los adornos de ocasión
los que extinguieron el luminar de tus ojos
ni el paisaje delineado en tu rostro
el que borró tu semblante angelical.
No es la manera de vestir
la que te cubre el alma
ni el tallo de tu figura
el que se eleva para germinar.
No son las mismas mariposas de tus sueños
las que volaron
en busca de otra flor.
No es el corazón el que me hiere,
ni siquiera,
este miedo
a no volver.
Es el tiempo
que pasa
y no nos damos cuenta.

3 comentarios:

P. dijo...

Wow! HARRRRRMOSO!

Llegué por el blog de Eleanor Rigby. No sé cómo ella llegó al mío. Jaja!

Eleanor Rigby dijo...

Realmente es un bello texto, cuando te vi con la facilidad en que tecleabas cada una de las palabras que iban a formar parte de este supe que tenés un don especial para poder expresar con palabras tus ideas,..que este sea el principio solamente, espero más...

Mariela Torres dijo...

¡Qué belleza! Me gustó mucho.